martes, 20 de noviembre de 2007

ELS DIES BLAUS I EL SOL...

Aquell estiu vam abandonar definitivament els Beatles. No va ser pas cap gran pèrdua, només ens feiem grans. Creixiem segons els manaments d'un món que, als disset anys, encara s'ofereix com un torrent de vida desbordada que ofega els límits. Creixíem ben al marge de certeses absolutes i veritats inapel.lables, sabent, però, que alguna cosa se'ns perdia ben endins d'un fons d'estius creuats pels dies blaus i el sol de la infantesa i ens miravem el temps amb l'alegria del qui no sap, o no vol saber res, d'un futur amarrat a les lleis de la maduresa i la resposabilitat. Jugàvem a rendir les hores en aquella casa de les tardes, la darrera casa del poble enfilada al turonet. Pujant el camí des de la reixa a la part baixa, arribavem a la terrassa emporxada de l'entrada principal. Allà vam gaudir del goig d'un temps que ens oferia dins l'alçada el quadre d'un Vallès creuat pels horts i els corriols d'aigua de la riera que s'allunyava apamant els metres .

Havíem deixat els Beatles com qui deixa al fons de l'armari una peça de roba que s'ha quedat massa petita o que ja no està prou de moda. Sonàven altres veus aquell agost. Jo, tenia la sensació, que els ritmes fàcils i els acords que tant m'havia costat d'apendre s'anaven endintsant dins del temps de l'alegria neta i desbordada dels jardins amb les piscines i les escapades de cap de setmana a Calafell o Llançà però em perdíen les lletres en anglès i la innocent rebel.lió de deixar escapar els dies bebent coca-cola i fumant d'amagat. Ens enganxaven Bob Dylan, Van Morrison, Tom Petty i, sobretot, l'Sprin
gsteen i no recordo si vaig arribar a dir mai que, per sobre dels altres, preferia la veu aspra i la fosca melangia urbana de Lou Reed. El capvespre portava l'aroma net de les plantes i una extranya barreja d'olors que venia de les cuines i es barrejava amb el lleu brogit dels espersors banyant la gespa. Quan ens acomiadàvem a prop de les escales, el Vallès era una estora lilosa amb petits cercles de llum i, al lluny, Barcelona i la línia fosca del mar. Aquell setembre va oferir-me la possibilitat d' una vida nova a una altra ciutat. Mai més vaig desitjar tornar. Però, de vegades, m'interpel.la el record d'aquelles tardes i retorna el paisatge d'un Vallès rendit als peus de la terrassa de l'adolescència.

No he tornat a escoltar els Beatles, però he aprés que hi ha cançons que ens acompanyen sempre, no només perquè permeten viatjar en el temps fins espais de la memòria que creiem haver oblidat, sinó també perquè ens ensenyen a enmirallar-nos en un ara que les resignifica. Aquestes no les perdrem mai. A la minicadena Lou Reed canta lent, "It's such a perfect day I'm gonna...", No crec que sigui ben bé pel que ens diuen, perquè cap dia serà ja tan perfecte com els que romanen dins el temps intocable del que ja no pot tornar.


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martes, 13 de noviembre de 2007

LA PLENITUD GUARDA DOS FILOS

CANCIÓN IMPOSIBLE

Y como los recuerdos tienen sombra,
me avisaron las sombras de los míos
cuando intenté salir del arrecife.
Caminaba descalzo sobre el fuego
de una historia imposible.

Lo comentó el amigo
con su prudencia de verdades muertas,
desconfiado y triste
por la lluvia que empaña los cristales
de una historia imposible.

El enemigo dijo
a todo el que escuchaba sus sermones
certezas como puños.
Dejó correr los lobos por el campo
del amor sin futuro.

Y nuestras dos ciudades
lo afirmaron también, desorientadas
por el pasado absurdo
de burdeles y noches clandestinas.
Un amor sin futuro.

Ahora sé responderles:
la plenitud guarda dos filos,
para matar o para suicidarse.
Desgraciado este mundo
sin el riesgo de ser eternamente
esa historia imposible de un amor sin futuro.

L.G. MONTERO, Completamente viernes

jueves, 8 de noviembre de 2007

CUANDO HAGAS RECUENTO DE TUS VOTOS, TE DESEO QUE HAYAS ARRASADO

"Hoy, otros ojos se cruzan con los tuyos. Y tú elegirás responderles con simpatía, con desinterés, amistad, pasión, compasión... incluso si miras en blanco o simplemente te abstienes. Cada mirada va a ser el voto de tus ojos.
Hoy, tu voz penetrará en otros oídos. Entre tus tonalidades, elegirás la de concretar, acariciar, divertir, dudar... tal vez la de despertar sueños y anudar pálpitos. Cada expresión será el voto de tu actitud.
Hoy, decidirás emocionarte, indiganarte, conformarte, negar, asentir. Hoy y cada día tienes muchas elecciones.
No permitas que nadie te aturda, que ningún interés ajeno te desvíe de tu quizás compleja senda para llevarte a su dorado pedregal. Porque jamás olvides que sólo tú tienes tu fuerza, tu voto y tu veto.
Tú eres tu propio parlamento, allí donde cada día debes defender tu programa personal. Tendrás que escuchar otras voces, sólo las que creas que desde la honestidad te pueden aportar y servir, porque cada vez hay más afónico de baratijas sin garantía. Pero te recuerdo que sólo eres realmente libre cuando no tienes más militancia ni debes más obediencia que a un partido que existe desde mucho antes de nacer la democracia: uno llamado "la propia conciencia", el único que te da tu propia mayoría y tu propia oposición.
Cada noche, caundo hagas recuento de tus votos, te deseo que hayas arrasado."

A. Becerra, ADN, Miércoles 7 de noviembre de 2007.

martes, 6 de noviembre de 2007

ESPACIOS DE VIDAS IMPROBABLES


Felipe es como el sur. Aunque hoy llegue tarde después de haber perdido un vuelo, tras no encontrar un tren con destino directo, después de cruzar quilómetros que lo alejan del mar. Felipe es como el sur.
Se acerca a nuestra mesa de local nocturno pasada media noche y con gesto retraído se aviene a la rutina de las presentaciones. Al sentarse, parece más cansado, pero se deja llevar por el vaivén de la conversación mientras se aferra a la primera copa. Al pasar de los minutos ya es uno de los nuestros, como si en un momento se hubiese despojado del incómodo ropaje de recién llegado. Tampoco es que hable mucho y, sin embargo, tiene su pose distraída un toque desenfadado de cordial proximidad. A veces, da la sensación de que viene y se va, de que llega para marcharse pronto; segundos en que se le nubla la mirada y uno se aventura a imaginarlo en otros mundos, espacios de vidas improbables, con maletas a las puertas de habitaciones lejanas en quien sabe que ciudades de mapas figurados. Pero siguen las copas, el local enciende luces y nos obliga la noche a ir de retirada. Entonces en la estrechura del asiento del coche, buscando por las calles algún bar con promesa de eterna madrugada, Felipe se arranca con un chiste, y la noche y él parecen conjugarse al compás de nuestras risas. Ahora luce galas de anfitrión consentido, se aventura con preguntas y nos habla de algún libro mientras deja que las palabras nos lleven hasta escenas de alegre desenfreno siempre en la compañía de nombres muy sonantes.
Y ya no es Felipe el nombre de portada de algún poemario leído y releído, el joven ensimismado que mira el mar en Rota en la fotografía del monográfico de la revista Litoral, es ya Felipe uno de los nuestros. Porque debe ser verdad que la noche une mucho, pero unen más, quizá, estos espacios intermedios de encuentros provocados por la casualidad, los puntos específicos de una geografía de espacio compartido con horas que se restan. Y el saber como el me dice, bajito, al despedirnos: "nos ha fallado el tiempo".

Felipe es como el sur. Envidiablemente inolvidable después de haber estado. Con promesa de reencuentro si al tiempo le conviene y el azar no distrae. Hasta siempre.

jueves, 1 de noviembre de 2007

DA GRACIAS POR LA ESENCIA DE ESE CAOS


UN GESTO DE GRATITUD

El azar es la norma imprevisible.
Acata, pues, la norma.
Y cuida siempre
que juegue a tu favor la incertidumbre
que esa norma dispone, porque el rumbo
de una vida depende
de una conjugación leve y muy rápida
de rutina y misterio, de angustia y plenitud,
de esencias muy dispares que se mezclan
en el laboratorio mágico del tiempo.

Y si el tiempo es la suma
de una nube vacía y de un relámpago,
interpreta esa suma
desde la gratitud, porque has sido esa suma,
y algo eterno hay en ti y es sólo tuyo:
lo que has pensado,
aquello que tocaste con ansia o con terror,
la fórmula secreta de tu anhelo,
la memoria narcótica que sustenta y confirma
tu paso por un mundo fugitivo.

Nunca sabrás quién es quien se refleja
en tu espejo confuso.
Nunca verás su rostro verdadero,
porque todo consiste en un fluir,
y todo cuanto fluye es un enigma.

De cualquier forma,
da gracias por la esencia de ese caos.

Agradece lo extraño que es ya todo.

El tiempo es invencible,
pero no es más que tiempo:
un cambiante espejismo que sugiere
movimientos perpetuos de conciencia,
aunque todo es cambiante salvo tú:

el tiempo es sólo el nombre de un espectro.

El tiempo es lo que el tiempo nos destruye.

Felipe Benítez Reyes